Los siguientes dispositivos emiten una alarma acústica ante la posibilidad de incendio en casa, permitiendo a sus ocupantes reaccionar a tiempo
Un cortocircuito, una sartén ‘olvidada’ al fuego, un aparato eléctrico en mal estado… Un incendio en el hogar puede originarse en cualquier momento y lugar. Y por eso son tan recomendables los detectores de humo: dispositivos que integran un sensor que detecta la acumulación del humo que se genera en la habitación donde se tiene instalado. Cuando esto sucede, el aparato emite una señal acústica que avisa sobre lo que está sucediendo para actuar en consecuencia: por ejemplo, evacuando o avisando a los servicios de emergencia si fuese necesario.
Funcionan por medio de una batería, están activos las 24 horas del día y es posible distinguir entre varias clases. Por ejemplo, los de tipo iónico tienen la ventaja de detectar partículas de humo que son rápidas y pequeñas, resultando más sensibles a los incendios con llamas que se desatan a toda velocidad. En el interior de estos modelos hay una cámara ionizada de pequeño tamaño que contiene un elemento radiactivo de baja intensidad, de manera que cuando estas partículas se adentran en la cámara salta la alarma. Por su parte, los detectores de humo fotoelectrónicos poseen un haz de luz y su eficacia es mayor a la hora de detectar incendios que se desarrollan de manera más lenta y producen un humo más denso.






