Una investigación judicial destapa el tráfico de inmigrantes sin papeles de Andalucía a Galicia para trabajar en el campo por salarios de miseria
En las casi 60 hectáreas de la finca Madelena, en la gran planicie del oeste de Lugo, crecen desde hace años arándanos y sospechas. Las denuncias sindicales sobre las condiciones de trabajo en esta plantación del municipio de Begonte comenzaron en 2020. Pero fue hace algo más de un año cuando agentes de la Guardia Civil e inspectores de Trabajo acabaron irrumpiendo...
en la propiedad y se encontraron allí a más de un centenar de hombres de origen africano recogiendo la cosecha. Estos meses de pesquisas judiciales confirman que el campo gallego se ha convertido ya en un destino más de esa ruta de explotación a la que se ven condenados en España trabajadores extranjeros desesperados e indefensos.
De los 92 temporeros inmigrantes que la Guardia Civil logró identificar en esta plantación de arándanos el 21 de agosto de 2024, solo una decena tenía papeles. Otra treintena de hombres huyeron campo a través y no se pudo revisar su situación. La titular del juzgado de instrucción número 2 de Vilalba (Lugo) investiga a tres responsables de las dos empresas que los captaron y contrataron. Procedentes en su mayoría de Senegal, los jornaleros aseguran que cobraban en metálico entre siete y ocho euros por hora. Pasaban hasta 10 horas en la finca, encadenados a una dura tarea a la intemperie para la que no hay máquina que valga. “La recolección de arándanos tiene que hacerse de forma manual y en grandes plantaciones exige mucha productividad”, explica un pequeño productor gallego de frutos rojos.






