Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional desmantelan en Albacete una organización criminal dedicada al tráfico ilícito de trabajadores extranjeros
Hacinados en sótanos, sin apenas ventilación y en pésimas condiciones de higiene y salubridad. Así malvivían —el poco tiempo que descansaban— los 322 migrantes auxiliados por la Guardia Civil y la Policía Nacional en una macroperación contra el tráfico ilícito de trabajadores extranjeros en varias provincias. La Operación Franciskan-Everest, bautizada así por el origen nepalí de la mayoría de las víctimas, se ha saldado con 11 detenidos pertenecientes a una organización criminal que introducía a ciudadanos extranjeros de varias nacionalidades para su explotación laboral en fincas agrícolas de Albacete, Alicante, Castellón, Ciudad Real, Cuenca, Murcia, Valencia y Zaragoza. El grueso de la operación se ha desarrollado en Albacete, con ocho registros en los municipios de Villalgordo del Júcar y La Roda.
Los trabajadores llegaban a España con visados de turista desde varios países del espacio Schengen. Una de las ramificaciones del grupo era la encargada de trasladarlos a las zonas de trabajo y de proporcionarles el alojamiento; auténticos zulos en los que dormían en colchones a ras de suelo, sin apenas ventanas y en condiciones de vida, ha explicado la delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, Milagros Tolón, “totalmente indignas e inhumanas”. La delegada ha detallado la operación desde Albacete, acompañada por varios mandos policiales y miembros de la Inspección de Trabajo. “Una operación de enorme alcance y trascendencia que demuestra, una vez más, la capacidad, la coordinación y el compromiso de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado contra la inmigración y el tráfico ilícito de mano de obra”.






