Las españolas, que vencen por 22-38, critican “la doble vara de medir del deporte” antes del encuentro disputado en Bratislava, sin público. “Hoy reina un silencio que ahoga”, denuncian

La selección femenina de balonmano se quitó de en medio un compromiso -nunca mejor dicho- muy incómodo contra Israel. Y no por la potencia del rival, al que derrotó de manera incontestable (22-38) en la clasificación para el Europeo 2026, sino por las circunstancias tan especiales que rodean hoy cualquier partido contra un equipo o combinado israelí debido al gran rechazo político y social que genera este país, y que se extiende de forma inevitable a sus deportistas, por la matanza de civiles de su Gobierno en la Franja de Gaza.

El partido se disputó en medio de una clandestinidad casi total: en Bratislava, sin público en las gradas, ni televisión en abierto en España (solo se pudo seguir a través de la plataforma de pago de la federación europea), sin apenas información oficial de la federación española (solo el resultado final) y ni siquiera fotografías. En medio de este aire casi fantasmal en el que transcurrió el encuentro, las jugadoras de la selección quisieron dejar clara su postura a través de sus redes sociales. “Compito, sí, pero no lo hago indiferencia”, expresaron en un largo, elaborado y duro texto.