La selección de Ambros Martín juega este domingo a domicilio contra el combinado israelí en Bratislava, sin público y sin televisión en abierto

La selección femenina de balonmano solo se ha enfrentado una vez a Israel, en 1991. La casualidad ha querido volverse a cruzar este domingo (17.00) en un momento de gran rechazo ciudadano mundial hacia Israel, y por extensión a sus representantes deportivos, debido a la actuación de su Gobierno contra la población palestina. El encuentro, enmarcado en la segunda jornada de la fase de clasificación para el Europeo 2026, será lo más parecido a una cita clandestina: se celebrará en Bratis...

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lava (Eslovaquia) porque Israel no puede acoger partidos como local, y será sin público y sin la habitual cobertura televisiva en abierto en España a través de Teledeporte.

Desde que Israel iniciara hace dos años la matanza de civiles en la Franja de Gaza, este es el segundo choque a nivel de selecciones entre los dos países en los grandes deportes de equipo (fútbol, baloncesto, balonmano, waterpolo, hockey hierba, rugby y voleibol). El primero tuvo lugar en enero de 2024, en el Europeo femenino de waterpolo que acogió Eindhoven (España, 22 – Israel, 7). El de este domingo en el Gopass Arena de la capital eslovaca, sin embargo, es el primero en el que uno de los dos conjuntos ejerce como organizador y, sobre todo, en un instante de máxima tensión internacional con el país de Oriente Próximo a todos los niveles, también en el deporte.