La Vuelta ciclista a España sigue rodando, no ya en el asfalto pero sí en la arena política. La suspensión este pasado domingo de la última etapa de la ronda debido a las multitudinarias protestas en Madrid por la participación del equipo Israel-Premier Tech ha desatado un cruce de opiniones y acusaciones sobre el papel del deporte en el conflicto y los límites de la intervención de las mayores instituciones deportivas.

La Unión Ciclista Internacional acusó el lunes al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de “respaldar acciones” que obstaculizaran el desarrollo de la prueba y de “expresar su admiración hacia los manifestantes” a favor de Palestina. El Consejo Superior de Deportes (CSD) respondió horas después al ataque de la UCI y este martes su presidente, José Manuel Rodríguez Uribes, argumentó la postura del ejecutivo y del deporte español. “El Gobierno de España está liderando en la comunidad internacional un planteamiento, una posición de remover conciencias frente a algo que es absolutamente intolerable, que es un genocidio, como dice Naciones Unidas. El deporte no puede ser ajeno a eso, igual que la cultura, no podemos vivir en una isla como si no estuviera sucediendo una tragedia de dimensiones extraordinarias. El deporte tiene que remover conciencias. España va a liderar y va a plantear en los espacios internacionales, tanto deportivos como de la Unión Europea, la necesidad de avanzar por la línea marcada por el presidente español de no poder hacer compatible la normalidad de competiciones con Israel mientras siga este genocidio”, explicó Uribes tras asistir a la presentación de la Liga femenina Endesa de baloncesto.