La comedia creada y dirigida por Paco Plaza y Pablo Guerrero afronta con suspicacias el mundo taurino y acaba cautivado por él

La suerte, la comedia de seis capítulos creada (junto a Borja González Santaolalla y Diana Rojo) y dirigida por Paco Plaza y Pablo Guerrero, que se estrenó el pasado miércoles en Disney+, se adentra en las relaciones personales entre un veterano matador de toros y sus hombres de confianza y un joven opositor a abogado del Estado, antitaurino y taxista ocasional, con...

vertido inesperadamente en chófer de los toreros, convencidos de que les trae fortuna.

La suerte no es una serie sobre el mundo del toro. No. No aparece una sola imagen de un festejo taurino. La tauromaquia es solo el telón de fondo que sirve de escenario para enfrentar dos formas de ver el mundo: el de un chico de su tiempo (Ricardo Gómez) y, como tal, antitaurino, según los creadores, y un reducido grupo de taurinos de otra galaxia, anclados en el pasado, regidos todos por enfermizas y obsesivas supersticiones, macarras, violentos (hasta un expresidiario con malas pulgas) y aduladores patológicos, todos ellos al servicio incondicional del maestro (Óscar Jaenada), un hombre taciturno, callado, sentencioso y triste.