El país selló sus fronteras en 2023 tras una intensa campaña xenófoba de las autoridades

A juzgar por las habituales visitas de Giorgia Meloni a Túnez —hasta cuatro en menos de un año—, el país magrebí podría parecer la sexta región autónoma de Italia. La primera ministra italiana ha hecho de su fluida cooperación con el presidente tunecino, Kais Said, una de las principales bases de ...

su política para contener la inmigración irregular que se dirige hacia Italia. Y, de acuerdo con los datos de este año, su apuesta parece haber funcionado.

Según cifras de ACNUR, entre enero y agosto la llegada de personas migrantes procedentes de Túnez a las costas italianas ha caído más de un 70%, pasando de más de 14.000 a cerca de 3.300. Si la comparación se hace con el mismo periodo de 2023, el descenso es aún mayor, pues la cifra entonces ascendió a 74.413.

“La reducción se debe a que las autoridades tunecinas han acentuado el control y la represión de los flujos migratorios. Y lo han hecho con un elevado coste en término de violaciones de los derechos humanos”, denuncia Romdhane Ben Amur, del Foro Tunecino para los Derechos Económicos y Sociales (FTDES). El investigador especializado en migraciones destaca que, además de más voluntad política, Túnez ahora cuenta con mayores medios para sellar sus fronteras gracias a las ayudas y donaciones de los países europeos.