El Gobierno italiano prevé intentar por cuarta vez el traslado de extranjeros al campo de internamiento en el país balcánico a partir de marzo
El Gobierno italiano de la ultraderechista Giorgia Meloni está pletórico tras la aprobación por los ministros europeos de Interior, el pasado 8 de diciembre, de nuevos reglamentos que reescriben normas básicas de asilo y repatriación de migrantes. Porque abren el camino a acelerar las expulsiones de migrantes y crear centros de deportación en países...
fuera de la UE, exactamente lo que intenta hacer Italia desde hace más de un año en Albania, pero sin éxito, frenada por sentencias judiciales amparadas en esas reglas europeas que ahora se quieren cambiar.
Por eso Meloni prevé volver a abrir el controvertido campo de detención de Gjäder, en el país balcánico, a partir de marzo de 2026. El domingo volvió a repetirlo en su mitin a las juventudes de su partido, Hermanos de Italia. No obstante, algunos juristas en Italia ya avanzan que en realidad el cuadro jurídico no está tan claro y puede seguir chocando con los tribunales.
En realidad, aún queda camino por recorrer para el vía libre desde la UE, en pleno viraje hacia las posiciones de la ultraderecha y con otros países que ya barajan deportaciones a Uganda o Montenegro. Las reformas propuestas deben pasar este miércoles el filtro de la Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos, un trámite que se prevé que superen sin problemas. Después, se espera que las nuevas normas de asilo entren en vigor en el primer semestre de 2026. En cambio, la norma sobre repatriaciones se podrían demorar hasta 2028.






