El 21,3% de los españoles creen que los años de la dictadura fueron “buenos” o “muy buenos”. El historiador Julián Casanova combate en las redes el negacionismo, pero está muy solo
Elegir a quienes gobiernan y criticarlos cuando te parezca o que te los impongan durante casi 40 años; dar un beso en la calle a tu pareja o que te envíen a la cárcel o al manicomio por homosexual, es decir, por “vago”, “maleante” y “peligroso”; ver películas, leer libros y periódicos sin censura o recibir únicamente contenidos mutilados por unas autoridades a las que les aterroriza cualquier cosa que haga pensar; divorciarte de tu maltratador o aguantar a su lado porque una comisaria moral llamada Elena Francis te ha recomendado que te pongas guapa para tu agresor —“Sea valiente, no descuide un solo instante su arreglo personal. Y cuando él llegue a casa, esté dispuesta a complacerlo en cuanto le pida...”—; que las noticias hablen de juicios con garantías y condenas de cárcel a quienes las merecen o que pedir libertad sea motivo suficiente para acabar preso o ejecutado frente a una tapia; condenar el asesinato, a los 38 años, de uno de los mejores poetas de todos los tiempos, Federico García Lorca, o aceptar que su ejecución nos privara de todos los versos que le quedaban por escribir porque “algo habría hecho”... Uno pensaría que si se les preguntase a los ciudadanos hoy qué preferirían de todas esas opciones, el 100% escogería las primeras. Sin embargo, el último barómetro del CIS ha arrojado un porcentaje sorprendente de españoles que opta por las segundas: un 21,3% cree que la dictadura franquista fue un periodo “bueno” o “muy bueno” para el país.






