El trabajo dibuja una urbe cada vez más diversa, con migrantes de rentas muy altas o muy bajas, donde cae la pobreza, pero las desigualdades siguen siendo enormes
Una Barcelona cada vez menos pata negra, donde los vecinos que han vivido toda la vida en la ciudad ya no son mayoría, donde
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-desde-1997.html" data-link-track-dtm="">la población migrada aumenta (entre las rentas bajas, pero cada vez más también en las altas), y con grandes brechas socioeconómicas (de renta, pero también educativas o de condiciones laborales). Pero donde los ingresos de los hogares crecen y que contiene la pobreza, que por primera vez en la serie cae por debajo del 20%. Son aspectos a destacar de la Encuesta Sociodemográfica que la Oficina de Datos del Ayuntamiento elabora cada dos años desde 2017 y de la que se acaba de publicar la edición 2024-2025.
La encuesta sociodemográfica tiene el valor de complementar otras fuentes estadísticas, como el padrón o datos económicos de hacienda o empleo, porque refleja lo que los vecinos explican de sus propios domicilios. El universo son 12.000 personas de 12.000 edificios de la ciudad, lo que ofrece un retrato poblacional exhaustivo, explica Marta Isach, jefa del departamento de Estudios de Opinión de la Oficina Municipal de Datos.






