Las cremas de cacahuete, almendra o avellana se han incorporado al día a día de muchos españoles. Los nutricionistas no cuestionan sus bondades, pero avisan de ciertos límites
Las cremas de frutos secos han pasado de ser una marcianada de las pelis americanas a una alternativa más que saludable para el desayuno, la media mañana, la merienda o para dar un toque especial a ensaladas o batidos. “¿Saludable eso, con la de calorías que tienen los frutos secos?”. Sí, siempre que la ración sea comedida y no se nos vaya la mano, estamos ante un alimento de los que conviene tener cerca.
Los expertos en nutrición así lo señalan. “¡Por supuesto que los frutos secos y las cremas de frutos secos son alimentos saludables!”, recalca Iva Marques, profesora Titular de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Ciencias de la Salud y Deporte de la Universidad de Zaragoza y Patrona y Académica de Honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética.
Lo de calificarlos como saludables no es gratuito: merendar una tostada de pan integral con crema de avellanas, o añadir una cucharada de crema de almendras al aliño de la ensalada, por poner dos ejemplos, no solo proporciona una buena cantidad de nutrientes. También evita que consumamos otros alimentos con un perfil nutricional menos interesante, o poco recomendables, como “cremas de cacao con más o menos azúcar, mantequilla, salsas o embutidos grasos”, apunta esta experta.






