El Servicio Federal de Seguridad abre dos casos penales contra los disidentes. “No tengo ni una gota de sangre en las manos. Putin y sus generales matan gente a diario”, denuncian los acusados
El régimen de Vladímir Putin ha recrudecido su persecución de la oposición rusa en el exilio con la imputación del delito de terrorismo contra algunas de sus figuras más conocidas. El Servicio Federal de Seguridad (FSB, el antiguo KGB) ha comunicado este martes la apertura de una causa penal contra el fundador del Comité Antibélico de Rusia, Mijaíl Jodorkovski, el ajedrecista Garry Kaspárov, y 21 miembros más de la plataforma. Entre ellos están los disidentes Ilia Yashin y Vladímir Kara-Murza, presos políticos hasta su canje por espías rusos el año pasado, y la conocida politóloga Ekaterina Shulman.
Los servicios secretos de Putin han abierto dos casos penales contra los disidentes. Uno por intento de toma violenta del poder, sirviéndose del artículo 278 del Código Penal ruso, y otro por organizar y participar en una organización terrorista (artículo 205.4).
El FSB señala en comunicado que el documento fundacional del Comité Antibélico de Rusia establece “la necesidad de eliminar el actual Gobierno ruso”. Además, Moscú les acusa —sin presentar ninguna prueba— de “financiar y realizar actividades de reclutamiento de unidades paramilitares nacionalistas ucranias”.









