Las administraciones arrastran los pies en la aplicación de una ley que fue celebrada por todo el arco político
Los enfermos de ELA no disponen de tiempo. Con esta premisa salió aprobada hace un año en el Congreso, casi por unanimidad (344 votos a favor), la llamada ley ELA, tras penosos años de legítimas reivindicaciones de los afectados. Aquel 10 de octubre de 2024 hubo aplausos en el hemiciclo tras votarse la no...
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rma delante de decenas de afectados y familiares, que quisieron presenciar cómo la política abría una ventana de ayuda a los pacientes de una enfermedad, la esclerosis lateral amiotrófica, a los que aún no se puede curar, pero sí cuidar.
Por eso es inexplicable que un año después de su complicada y tardía aprobación, la ley sea una declaración de buenas intenciones atrapada en trabas burocráticas, presupuestarias, administrativas y de gestión que impiden que se hagan realidad sus provisiones.






