La científica social alemana propone que sean los propios empleados quienes organicen su esfera laboral porque son quienes mejor la conocen
La organización del trabajo influye en la capacidad de las personas para convivir, y permea el sentir ciudadano sobre la sociedad. En un mundo sometido a cambios constantes debido a las nuevas tecnologías, la filósofa y científica social alemana Lisa Herzog (Núremberg, 1983) se pregunta qué significa actuar de manera ética cuando se trabaja, como una pieza más, en organizaciones públicas o privadas. Plantada en el cruce entre la filosofía política y el pensamiento económico, Herzog ...
ha estudiado a varios pensadores del libre mercado (a Hegel o a Adam Smith) y ha analizado la ética del sector financiero. Además, ha hecho trabajo de campo, algo poco frecuente para un filósofo. Le interesa la relación entre las ideas y la vida real.
En La salvación del trabajo. Un llamamiento político, editado por Herder, propone que los propios empleados organicen su esfera laboral porque son quienes mejor la conocen. Ofrece una democratización del trabajo remunerado, ahora que la formación, educación o ganas de rendir no parecen garantizar un empleo y un sueldo decente. Y aborda el temor de muchos a ser zarandeados por algoritmos en busca de un objetivo. Herzog ha estudiado en las universidades de Múnich y Oxford, y en 2019 comenzó a impartir clases en el Centro de Filosofía, Política y Economía de la Universidad de Groninga, en los Países Bajos. Conversa desde allí con EL PAÍS por videoconferencia, y no solo aboga por introducir reformas a escala institucional. Por encima de todo, esta filósofa cree en el poder transformador de los trabajadores si avanzan juntos.






