El deterioro del ascensor social y de los servicios que reciben alejan a los jóvenes del vínculo con los impuestos y el Estado del bienestar
Reñir a nuestra juventud porque no se siente vinculada con el Estado del bienestar habla más de nuestra hipocresía que de su egoísmo. Cabría preguntarse qué les hemos ofrecido a esos muchachos, más allá de precariedad salarial y vivienda imposible, para que apoyen nuestro modelo. Luego lamentamos que
dorado-de-los-youtubers-en-andorra.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2021-01-23/hacienda-vigila-ya-el-retiro-dorado-de-los-youtubers-en-andorra.html" data-link-track-dtm="">algunos de sus ídolos sean streamers huidos a Andorra. Quizás, aquellos que dan la patada a un sistema que a muchos no les ha permitido autorrealizarse, ni ser felices, sean vistos como los listos, a modo de nuevo ideal escapista.
Esa desconexión generacional se aprecia en los datos: un 42,4% de ciudadanos entre 24 y 35 años piensa en 2025 que “los impuestos son algo que el Estado nos obliga a pagar, sin saber muy bien a cambio de qué”, según el estudio de Opinión Pública y Política Fiscal elaborado por el CIS. En 1993 solo lo creía un 23,4% de la juventud de entonces. Asimismo, según el Instituto de Estudios Fiscales —dependiente del Ministerio de Hacienda— un 31,6% de nuestros jóvenes actuales entre los 18 y los 24 años cree que “si no se pagara ningún impuesto, todos viviríamos mejor”. Algunos dirán que estos muchachos son unos “desagradecidos”. Incluso, lamentarán que sean poco conscientes de que el transporte, la sanidad o la educación de que disfrutan no caen del cielo, sino que salen del dinero que pagamos entre todos a Hacienda. Creeremos, tal vez, que les falta pedagogía, pero su realidad probablemente sea distinta.







