El ciclista de Alfàs del Pi alcanza a los 18 años una medalla en el mismo escenario en el que Pogacar peleará el domingo con Vingegaard y Ayuso
Tadej Pogacar afirmará seguramente su superioridad sobre Jonas Vingegaard y Juan Ayuso este domingo en la subida al Valle del Infierno, kilómetro y medio al 11% por un caminito de cabras, y el muro de Costebelle (300 metros al 15%) donde el Ardèche tumultuoso muere en el Ródano caudaloso en un rincón del sureste francés. Son las cuestas que decidirán el Campeon...
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ato de Europa, una carrera sin apenas historia ni pedigrí elevada a la categoría de gran clásica por la pelea prevista entre los dos grandes dominadores del Tour los últimos seis años y por la ambición del corredor español que se quemó las alas hace una semana en el Mundial de Kigali ante todopoderoso Pogacar. Será un duelo insólito: Vingegaard nunca se ha mirado cara a cara con el esloveno en una clásica de un día. Es el mismo escenario en el que el ciclismo joven español florece, donde las Paulas de oro, Blasi y Ostiz Taco, se vistieron con el maillot de las tres estrellas y los tres azules, donde Héctor Álvarez un chaval de 18 años de Alfàs del Pi, tan cerca de Benidorm, sigue fortaleciendo su carácter con una medalla de bronce el sábado en la carrera sub-23.







