El ciclista danés del Visma, favorito para la Volta de Catalunya, reflexiona sobre su estado de forma, la temporada que viene y la rivalidad con Pogacar

Al contrario que el año pasado, cuando caían chuzos de punta, el sol asoma y los bares en primera línea de mar están atestados. A escasos metros, unos valientes se divierten zambulléndose al tiempo que las gaviotas revolotean por el cielo y el ruido de las olas se entremezcla con el rodar de las bicicletas, ahora que Sant Feliu de Guíxols vuelve a ser el punto de partida de la Volta Catalunya, desde hoy hasta el domingo tras las cuestas de Montjuïc. En cabeza de cartel está Jonas Vingegaard, ganador de dos Tours que llega desp...

ués de abrasar a todos en la pasada París-Niza, ocupado en recuperar un trono que Pogacar retiene con pulmones y piernas de hierro. Pero el siguiente capítulo de su batalla particular, que ya se escribe y compara con las grandes rivalidades del deporte, no será en la Volta. A Vingegaard (Hillerslev, Dinamarca; 29 años) tanto le da. “No pienso en si está o estará Pogacar. Simplemente, elijo las carreras en las que quiero participar y luego voy allí para intentar ganarlas. Nada más”, resuelve el danés con parsimonia, siempre hermético él, desde el hotel Barcarola, donde varios periodistas hacen una mesa redonda con el protagonista.