Los cambios espabilan a un equipo de Ernesto Valverde que salió atemorizado al césped del imponente estadio alemán
Sigue sin puntuar el Athletic en la Champions después de medirse a dos rivales de cuidado. En Dortmund, frente al Borussia, después de una primera parte desperdiciada, salió con otro aire en la segunda, trató de tú a tú al equipo alemán, y después de recibir un segundo gol en contra, replicó y pudo incluso empatar un partido que poco antes daba por amortizado. Pero el Borussia es un equipo con espolones en la máxima competición europea y supo capear el temporal y aprovechar una oportunidad aislada para cerrar un partido en el que debutó con el Athletic el joven Ibon Sánchez, una de las promesas de Lezama, que con un disparo certero hizo volar a Kobel.
Un Athletic apocado, con la sensación de verse superado por el escenario, apareció por el campo a verlas venir, y así le fue durante la primera parte, en la que el Borussia jugó cómodo, sin esforzarse mucho al ver enfrente a un rival que se arrugaba en cada contacto, en cualquier disputa. Jugaban los alemanes con la ansiedad rojiblanca por competir en uno de los templos del fútbol europeo, a pesar de que 4.000 de los presentes habían llegado desde Bilbao.






