Madrid (EFE).- Acomodados en la estética bohemia y jipi, los pantalones bombachos, conocidos también como ‘harem’ o abullonado, se erigen como una de las apuestas más fuertes de los diseñadores para esta temporada y se han convertido en un símbolo de libertad, en una obsesión: Los amas o los odias, no tienen término medio.
«Es una prenda cómoda, que ofrece libertad de movimiento y transmite delicadeza», explicó a EFE Álvaro Lucas Santo, director creativo de Baro Lucas, que en su última colección incluye esta prenda por su versatilidad y comodidad en versión masculina y femenina.
En los años setenta del siglo XX, los bombachos formaron parte del armario de la liberación estética de la mujer. Las creaciones del estadounidense Roy Halston Frowick, conocido como Halston, o la británica Barbara Hulanicki, fundadora de la marca Biba, fueron algunos de lo diseños que respondían a esa ansiada libertad. Pasada esa década, su popularidad cayó.
Sin embargo, fue Paul Poiret (París, Francia 1879- 1944) quien introdujo los pantalones bombachos en el armario femenino en 1911. Se atrevió a ir en contra del decoro moral, creando piezas que dejaban al descubierto parte de las piernas, algo impensable en la primera década del siglo XX.






