El magistrado Pérez Bello, juzgado en Barcelona, aparece como investigado, acusación o defensa en seis casos por estafa
Durante un juicio por estafa celebrado esta semana en la Audiencia de Barcelona, el banquillo de los acusados ha estado vacío. Uno de los procesados, Rafael Ruiz Lemonche, presunto empresario, tres veces condenado, está en busca y captura. El otro, Benito Pérez Bello, magistrado suspendido, acusado de estafar 850.000 euros a un matrimonio amigo y a una conocida del matrimonio, se ha sentado en el estrado junto a su abogado, ambos con toga, pero solo Pérez con puñetas. El propio Pérez ha vestido la toga sin puñetas de los abogados durante los 14 años en los que estuvo en excedencia voluntaria como juez. Y lo hizo a veces como acusación y otras como defensa en otros cinco asuntos calcados en l...
os que siempre aparece él y nunca, el dinero de los inversores.
Pérez Bello había pedido el reingreso en la carrera judicial en enero, pero dado el proceso en marcha, está suspendido cautelarmente. Aún así, pasadas las 10 de la mañana del miércoles, como juez suspendido y parte querellada, entró en la sala con la toga puesta, la americana y una funda porta trajes colgando del brazo izquierdo y un maletín de cuero en la mano derecha. Seis años y medio después de que empezaran a aflorar querellas por estafa en la ciudad de Vitoria, la provincia de Valencia, la región de Murcia y el barrio alto de Barcelona, Pérez se ha sentado en el banquillo (procesalmente hablando), aunque a punto estuvo de librarse.






