Los palestinos, con menos fuerzas, esperanza y dinero que en la ofensiva de 2023, se muestran más reacios a abandonar sus hogares. Dos ministros de Netanyahu fantasean con edificios sobre las ruinas de la Franja
Yahya Sarraj es el alcalde de Ciudad de Gaza y, entre la violencia de los bombardeos israelíes (más de 100 solo este sábado) y los problemas de comunicación (la Franja entera pasó dos días incomunicada, sin conexión de teléfono ni internet), concluye su mensaje con una petición: “Recen por nosotros”. ...
Elegido por el Gobierno de Hamás en 2019 tras consultar a las principales familias de la ciudad vieja y exprofesor de Ingeniería civil en la Universidad de Ciencias Aplicadas, Sarraj ya vivió cómo Israel ordenaba el desalojo de toda la capital. Fue en octubre de 2023, cuando el Gobierno de Benjamín Netanyahu exigió a más de un millón de personas —la mitad de la población del enclave palestino— dirigirse al sur, en medio de bombardeos que segaban cientos de vidas diarias. El ambiente entonces era otro: el ataque de Hamás a Israel ese mismo mes (cerca de 1.200 muertos) estaba muy fresco, el apoyo internacional fluía en su dirección y las apelaciones de Netanyahu a la tragedia de los entonces más de 250 rehenes o al peligro que suponía el movimiento islamista marcaban el debate.







