Sagrario Ortega |

Madrid (EFE).- El próximo día 27 se cumplen cincuenta años de las últimas ejecuciones del franquismo. Los escenarios fueron Madrid, Burgos y Barcelona y las víctimas tres militantes del FRAP y dos integrantes de ETA Político-Militar, ajusticiados por un decrépito y desesperado régimen que salió más tocado aún de esa jugada.

José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, militantes los tres del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), y Ángel Otaegi y Jon Paredes Manotas, Txiki, miembros de ETApm, fueron fusilados un 27 de septiembre de 1975, apenas dos mes antes de que Franco muriera.

Un capítulo de la historia del franquismo del que habla con EFE Gaizka Fernández Soldevilla, historiador del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo y coautor y coordinador del libro ‘Terrorismo y represión. La violencia en el ocaso de la dictadura franquista’, que este jueves se presenta en el librería Antonio Machado de Madrid.

Manifestación convocada por la Coordinadora Antifascista de Madrid que con el lema «Memoria, Dignidad y Lucha» y los rostros de los cinco miembros de ETA y FRAP fusilados en septiembre de 1975, en una imagen de archivo. EFE/Víctor Lerena