Durante años, el teflón fue el rey indiscutible de las cocinas. Nadie le discutía su practicidad: no se pegaba nada y era fácil de limpiar. El problema no es tanto el material en sí, sino los compuestos químicos que se usan en su fabricación, como el PFOA, que, al alcanzar altas temperaturas o si la superficie se deteriora, comienza a liberar sustancias tóxicas.
Por suerte, hay alternativas más saludables, duraderas y, en muchos casos, mucho más resistentes. Desde EL PAÍS Escaparate hemos creado una guía clara y práctica de sartenes y ollas fabricadas con diferentes materiales, más fiables y sostenibles, para cocinar sin tener que preocuparte por los residuos tóxicos ni sacrificar la comodidad o los sabrosos resultados de tus platos estrella.
El acero inoxidable es resistente y muy seguro. Este material es un clásico dentro de las cocinas de los restaurantes por una razón: no libera sustancias tóxicas, dura años y se limpia fácilmente. Este material no es antiadherente, pero si calientas bien la sartén o la olla antes de usarlas y no pones el fuego a una temperatura muy elevada, puedes cocinar sin que se te pegue nada; es cuestión de cogerle el punto.
Esta sartén de acero inoxidable tiene 26 cm de diámetro y 2,2 litros de capacidad. Es robusta y está fabricada con 3 capas (acero inoxidable - aluminio - acero inoxidable) que favorecen la distribución del calor.







