Después de más de dos meses de ausencia, Paula Badosa vuelve a la competición y lo celebra España. Al fin y al cabo, la catalana, de 27 años y vigésima del mundo, es el activo más poderoso del tenis femenino nacional y su mayor o menor aportación resultará determinante en el reto que afrontará a partir de este miércoles (11.00, Movistar+) el equipo capitaneado por Carla Suárez. No obstante, la técnica insiste en disociar el éxito del rendimiento de una sola jugadora e incide en que el destino de las suyas en esta fase final de la Billie Jean King Cup dependerá otra vez del espíritu colectivo,

arget="_blank" rel="" title="https://elpais.com/deportes/tenis/2025-04-12/espana-se-gana-las-finales-de-zhenzhen.html" data-link-track-dtm="">como ya se demostrase en abril, cuando se tumbó a la República Checa en su propia casa.

“La clave al final va a ser que el equipo esté unido. Trabajo, sí, pero ante todo estar unidas”, predica Suárez, encantada de poder contar con una competidora de la envergadura de Badosa, pero, a la vez, consciente de que la reaparición va acompañada de un buen puñado de interrogantes. La de Begur dice sentirse bien, como así lo demuestran los entrenamientos de estos días, pero no disputa un partido desde el 30 de junio —apeada entonces en el estreno de Wimbledon— y en sus últimas intervenciones no consiguió liberarse del lastre del dolor, agudo y persistente, ya fuera por la espalda u otros percances físicos asociados a la lesión crónica que arrastra desde hace más de dos años.