Los de Xabi Alonso superan un 0-1 tras un buen comienzo con dos goles de penalti del francés

Cuando todo se tuerce, Mbappé. El francés ha cuajado ya como el faro y la solución del Real Madrid. En el estreno en la Champions atinó con dos penaltis en dos instantes muy comprometidos: cuando se adelantó el Olympique de Marsella pese al dominio apabullante del equipo de Xabi Alonso, y cuando Carvajal se autoexpulsó con un cabezazo a Rulli. Mbappé no se desvía. Marcó su gol número 50 de blanco, y el Real se llevó la victoria en otro ejercicio de resistencia solo tres días después de sobrevivir con uno menos en San Sebastián.

El Madrid abrió la noche con una descarga eléctrica de un voltaje colosal, un calambrazo sostenido de 20 minutos durante los que sometió a Rulli a un tiroteo. El portero argentino avistó ocho disparos en ese primer parpadeo, seis desde dentro del área, cinco paradas, uno al palo. Xabi envió a su gente a estrangular muy arriba la vistosa salida de balón de De Zerbi, y el Olympique sintió que se habían apagado las luces. El Real recuperaba una y otra vez muy cerca del área: una chilena fuera de Mbappé, un intento de Mastantuono al palo, una muy blanda de Rodrygo que llegó derretida a las manos de Rulli: un chaparrón desde el comienzo.