Para abrir boca, derrota del Athletic en San Mamés ante uno de los aspirantes a ganar la Champions, y aunque el resultado diga una cosa, lo que sucedió en el campo fue otra, porque los rojiblancos plantaron cara durante todo el choque, le jugaron de tú a tú a uno de los grandes expresos europeos y pudieron sacar un rédito diferente. La pegada londinense acabó pasándole una factura excesiva al equipo de Ernesto Valverde.

El Athletic se vistió de gala para recibir al Arsenal, olvidó el paso atrás del sábado con el Alavés y apareció por el césped con una mentalidad diferente. Valverde refrescó el equipo con Gorosabel y Adama en los laterales, Vesga en el medio y Robert Navarro en su primera titularidad como rojiblanco, como acompañante de Sancet en la media punta. No le salió mal el plan en la primera parte, porque maniató el juego de creación de los londinenses. Dudaban mucho los hombres de Arteta ante la feroz presión bilbaína, y cuando la marea llegaba a la orilla, las olas se habían debilitado lo suficiente como para que los zagueros, Vivian y Paredes, resolvieran fácil.

El Athletic hizo correr al Arsenal detrás del balón durante muchas fases del primer parcial. Con Merino muy adelantado, a la caza de algún error para lanzar a Eze o Madueke, y Gyokeres con el gatillo preparado, el conjunto inglés apenas tuvo ocasión de hacerlo, salvo en un remate de cabeza del delantero sueco que salió desviado.