Los efectos de la huelga indefinida de parte del personal de seguridad privada en el aeropuerto de Madrid-Barajas, por el conflicto laboral en la empresa Trablisa, están yendo mucho más allá de los largos tiempos de espera que tienen que soportar los viajeros ante los filtros de control del equipaje. La terminal 4 (T4) es el punto neurálgico de la protesta desde el pasado domingo y la aerolínea con más actividad allí, Iberia, supera ya los 5.000 clientes con vuelos perdidos en dos jornadas y media. Contabilizó algo más de 1.500 el domingo, la suma subió a los 2.192 viajeros que tuvo que reubicar el lunes, y a las 19:30 de este martes decía tener otros 1.369 que habían llegado con las puertas de embarque ya cerradas.

Recolocar en otros vuelos a estos afectados por la huelga no es tarea fácil especialmente en lo que toca a quienes viajan al extranjero, con menos posibilidades de vuelo. Un portavoz de Iberia asegura que la empresa activó la flexibilidad tarifaria para que los clientes pudieran cambiar a otros vuelos sin coste.

Las partes involucradas en el conflicto no aciertan a dar un tiempo similar de espera ante los arcos de seguridad. En Iberia se habla de picos hasta de 55 minutos en torno a las 7:30 horas de esta mañana. El cronómetro de Aena, sin embargo, no ha contabilizado más de 35 minutos, y la empresa de seguridad Trablisa habla de “15 a 20 minutos este martes, en comparación con los 68 que se llegaron a producir de forma excepcional el domingo y los 58 minutos de espera del lunes”. En todo caso, las colas han sido mayores de lo habitual desde las 6:00 de la mañana, pero las partes reconocen que la coordinación entre Aena, las fuerzas de seguridad del Estado y las propias aerolíneas está ayudando a una mayor fluidez en el paso de los viajeros.