La hora punta de esta mañana ha vuelto a ser de largas colas en los controles de seguridad del aeropuerto de Madrid-Barajas, repitiéndose demoras como las registradas ayer domingo. La situación ha sido peor en la T4, donde el paso de los viajeros ha acumulado esperas de hasta 50 minutos, que en la T1, T2 y T3, con una operativa bastante más fluida. La huelga de una parte del personal de seguridad de la compañía Trablisa está poniendo en dificultades al principal aeropuerto de Aena y amenaza con ralentizar el acceso de los viajeros a las puertas de embarque también en los próximos días.

Trablisa ha denunciado públicamente que está siendo presionada con una huelga de celo y amenaza con consecuencias legales y disciplinarias. La compañía ejercerá “todas las acciones legales que le asisten en derecho, en todos los órdenes jurisdiccionales, con especial énfasis en la exigencia de responsabilidades penales y patrimoniales”, ha señalado a través de un comunicado.

Fuentes al tanto de la situación en las terminales de Barajas explican que efectivos de la Guardia Civil, con algunos refuerzos tras lo vivido ayer, tratan de agilizar los trabajos de control del equipaje para evitar el referido extremo de la huelga de celo. La compañía que presta la seguridad en el aeropuerto madrileño ha reiterado esta mañana que la convocatoria de huelga ha sido impulsada por 21 trabajadores de los 850 que forman parte de la plantilla de seguridad del aeropuerto, quedando al margen de la protesta los sindicatos mayoritarios. Sin embargo, Trablisa reconoce que se está dando “una ralentización deliberada de los controles, lo que constituye un incumplimiento flagrante de los servicios mínimos decretados al 100% por la Delegación del Gobierno”. La empresa balear añade que se está comprometiendo la operativa de Barajas y causando graves perjuicios a los pasajeros.