La agenda verde y la política climática de la UE es cada vez más un campo de batalla político. Pese a la urgencia que marca la crisis por el calentamiento global que afecta severamente a Europa, los grandes países de la Unión, Francia, Alemania, Italia y Polonia, han rechazado la propuesta de l...
a Comisión Europea de reducir las emisiones de efecto invernadero en un 90% para 2040 en relación con los niveles de 1990, según revelan varias fuentes diplomáticas. Su oposición retrasa el avance de un tema clave y puede lastrar la postura y la imagen de Europa en un asunto en el que ha ido a la vanguardia y es la guía para otros.
El plan del Ejecutivo comunitario, que los representantes diplomáticos de los 27 Estados miembros han estado negociando duramente bajo la batuta de Dinamarca —que preside el Consejo de la Unión este semestre—, introduce cierta flexibilidad en el cumplimiento del objetivo climático y abre la puerta, por ejemplo, no solo a compensar las emisiones fuera de la UE sino también a almacenar CO2, según los borradores de la legislación a los que ha tenido acceso EL PAÍS.
Esa laxitud, no obstante, no es suficiente para los detractores de la propuesta de Bruselas, que aseguran que una regulación estricta y un abandono rápido de los combustibles fósiles —principales responsables de las emisiones de efecto invernadero— dañarían su economía, perjudicarían a su industria y derivarían en contestación social.








