El tabaquismo sigue siendo una de las más importantes causas de muertes evitables en España, y aunque la normativa aplicada en los últimos años ha reducido el hábito de forma significativa, queda todavía un largo trecho que recorrer para proteger la salud. Eso es lo que se propone el anteproyecto de ley que el Gobierno acaba de enviar a ...

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las Cortes, con medidas para extender la prohibición de fumar a terrazas, conciertos, espacios deportivos al aire libre, marquesinas de transporte público o vehículos laborales.

También pretende regular las otras formas de consumo, como los vapeadores y los cigarrillos electrónicos, y controlar mejor la publicidad. La ley debería concitar el máximo apoyo parlamentario, pues está destinada a reforzar una estrategia de lucha contra el tabaquismo que, además de necesaria, sabemos que es eficaz.

Esta estrategia ha tenido dos instrumentos decisivos: la ley de 2005, que prohibió fumar en los puestos de trabajo, y la de 2010, que lo extendió a bares y restaurantes sin que se produjera la quiebra masiva de establecimientos como vaticinaban quienes se oponían a la norma. En la literatura científica sobre la lucha contra el tabaquismo está bien acreditado que para hacerlo retroceder hay que actuar en tres frentes: aumentar el precio del tabaco vía impuestos especiales, erradicarlo de los espacios públicos y controlar la publicidad.