El Ministerio de Sanidad quiere dar un paso adelante en la ampliación de espacios libres de humos. En el borrador de la nueva ley antitabaco, no solo prohíbe fumar en terrazas o vehículos comerciales, como había adelantado su titular, Mónica García, sino que amplía el veto para cigarrillos (convencionales o electrónicos) a 15 metros de los accesos de edificios públicos, centros sanitarios, educativos o parques infantiles, entre otros, y suprime los clubes de fumadores.
Las nuevas medidas, que tendrán que ser ratificadas por mayoría en el Congreso antes de que entren en vigor, están recogidas en el último borrador del anteproyecto de ley que modifica la ley 28/2005, al que ha tenido acceso EFE y que han sido confirmadas a EL PAÍS por fuentes de Sanidad.
La norma introduce una regulación para nuevas formas de consumir nicotina, como las bolsitas o los los dispositivos de tabaco calentado, que ahora estaban en un limbo jurídico. También equipara los cigarrillos electrónicos (o vapeadores) al tabaco y estarán prohibidos en las mismas zonas donde no se pueda fumar.
Una de las principales novedades que aporta este texto, tras las medidas que ya ha ido desvelando la ministra Mónica García desde que asumiera el compromiso de endurecer la normativa, es la prohibición de la comercialización de los cigarrillos electrónicos de usar y tirar. Se trata de dispositivos provistos de un líquido con o sin nicotina, listos para su consumo y desechable tras su uso, tal y como define el documento, que justifica su prohibición en que “presentan una mayor prevalencia entre los adolescentes y jóvenes” porque les resulta “especialmente atractivos”, sobre todo por sus sabores.






