La dura ofensiva de Israel en Gaza, que ha llevado al enclave a la hambruna y a la que expertos en derecho internacional, organizaciones humanitarias y responsables políticos no dudan ya en calificar de genocidio, copa desde hace casi dos años titulares y agendas diplomáticas al más alto nivel. Es también un clamor entre buena parte de la población y ha llevado finalmente esta semana a la presidenta de la Comisión Europea Ursula Von der Leyen a anunciar la suspensión parcial del acuerdo de asociación con el país judío en su parte comercial. En España, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez anunció el lunes un decreto para legalizar el embargo total de armas a Israel y empleó por primera vez el término genocidio para referirse al sufrimiento de los palestinos. Cuando el mundo comienza a retratarse ante lo que pasa en Gaza, ¿qué opinan las grandes firmas de gestión de activos que poseen acciones de compañías israelíes o de empresas con estrechas relaciones comerciales con Israel? ¿Cómo responden, más en concreto, aquellas gestoras que se reivindican como socialmente responsables?

Hasta el momento, la penalización a la exposición a Israel es mínima entre las grandes gestoras. La decisión más contundente la ha tomado en el mes de agosto el fondo soberano noruego, el mayor del mundo, que anunció la exclusión de su cartera de las empresas israelíes junto a la estadounidense Caterpillar, que suministra las excavadoras que emplea el ejército israelí en Gaza y en la construcción de los asentamientos ilegales de Cisjordania. El Norges Bank argumentó su decisión en “el riesgo inaceptable de que las empresas contribuyan a violaciones graves de los derechos de las personas en situaciones de guerra o conflicto”. Días antes el Ministerio de Finanzas de Noruega —país que ha sido junto con España uno de los primeros en Europa en reconocer el estado palestino, en mayo del año pasado— había solicitado al fondo soberano del país que revisara las inversiones del fondo en Israel ante el deterioro de la situación en Gaza y Cisjordania. A finales de junio, el principal fondo de pensiones de Noruega —KLP Pension, privado e independiente del fondo soberano— también había anunciado la exclusión de su cartera de inversiones de la estadounidense Oshkosh Corporation y la alemana Thyssenkrupp por vender a Israel armas que se usan en Gaza. Un año antes ya había excluido por el mismo motivo a Caterpillar.