El fondo soberano de Noruega, el mayor del mundo y que maneja activos por 1,6 billones de euros, ha vendido sus participaciones en 11 empresas israelíes, además de rescindir todos sus contratos con gestores externos en el país a causa de la indignación pública por las inversiones vinculadas a la guerra en Gaza. Norges Bank Investment Management —nombre oficial del fondo— ya anunció la semana pasada la revisión de sus operaciones en Israel, después de que el diario Aftenposten publicó que el fondo invertía en una empresa, Bet Shemesh Engines, que da servicio a los cazabombarderos que participan en la ofensiva.

La decisión, en todo caso, es de carácter preliminar, después de que el ministerio de Finanzas (liderado por Jens Stoltenberg, ex secretario general de la OTAN) reclamase una revisión de los criterios de inversión. “Estamos en estrecho diálogo con el consejo de ética y mantenemos reuniones con el Ministerio de Finanzas. Responderemos formalmente lo antes posible y antes de la fecha límite del 20 de agosto”, indicó el fondo, que de momento avisa de una “simplificación” de sus inversiones. “Estas medidas se han tomado en respuesta a circunstancias extraordinarias. La situación en Gaza es una grave crisis humanitaria. Tenemos inversiones en empresas que operan en un país en guerra, y las condiciones en Cisjordania y Gaza han empeorado recientemente. En respuesta a ello, reforzaremos aún más nuestros procesos de due diligence (diligencia debida)”, declaró en este mismo comunicado el director ejecutivo del fondo, Nicolai Tangen.