Las inocentes bromas astronómicas de la semana pasada han dado lugar a una auténtica avalancha de comentarios (más de ochenta) y a sesudas disquisiciones filosóficas. No era mi intención, pero sean bienvenidas, nunca está de más reflexionar sobre las grandes preguntas. Dicho lo cual, vamos con algunas pequeñas respuestas:
En puridad, los planetas y el Sol giran alrededor del centro de masas del sistema solar. Pero como la masa del Sol representa el 98.8% del total, ese centro está en su interior; aunque no siempre: obviamente, su posición varía en función del movimiento de los planetas, y hay momentos en los que el baricentro del sistema solar se sale ligeramente de nuestra estrella madre. Hecha esta salvedad, podemos seguir diciendo tranquilamente que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol.
Aunque tampoco está de más reflexionar sobre el concepto mismo de girar alrededor de algo (y así lo hacen algunos de los comentarios de la entrega anterior). En uno de los ya clásicos libros de matemática recreativa de Yacov Perelman (no confundir con Grigori, el excéntrico genio que resolvió la conjetura de Poincaré), se describe la situación de un hombre que gira alrededor de un árbol en el que hay una ardilla que, recelosa, nunca le da la espalda al curioso paseante. ¿Podemos decir que el hombre ha dado una vuelta completa alrededor de la ardilla?






