Todas las imágenes del Sol que conocemos se han hecho desde un plano que discurre a lo largo de su ecuador. Los planetas orbitan en ese plano, y también la inmensa mayoría de satélites y sondas espaciales. Este miércoles se publican las primeras imágenes tomadas por la primera nave que se ha salido de esa trayectoria para observar los polos de la estrella con instrumentos ópticos. Es un territorio totalmente desconocido cuya exploración es esencial para comprender nuestra estrella y predecir sus tormentas, que pueden dejar a la Tierra sin comunicaciones ni electricidad.
La sonda Solar Orbiter, liderada por la Agencia Espacial Europea (ES), despegó hace cinco años para inaugurar una nueva era en el conocimiento del astro. Entre sus 10 instrumentos científicos están las primeras cámaras capaces de mirar al Sol en diferentes longitudes de onda a apenas 42 millones de kilómetros, un acercamiento récord más allá de la órbita de Mercurio. Gracias a estos dispositivos la Solar Orbiter captó las imágenes más cercanas de nuestro astro, repleto de diminutas celdillas que en realidad son burbujas de hidrógeno, cada una miles de veces mayor que una gran ciudad.
Las imágenes difundidas este miércoles se tomaron el 16 y 17 de marzo, cuando la nave orbitaba el Sol en un ángulo de casi 17 grados por debajo del ecuador. Las instantáneas muestran por primera vez el polo sur de la estrella visto por tres de sus instrumentos, capaces de ver luz visible y ultravioleta. Esta tecnología también permite observar la corona, la parte más externa la atmósfera solar, que está a un millón de grados, muchísimo más caliente que el núcleo.










