En la estrella enana LHS 1903, más allá del segundo planeta gaseoso hay un cuarto mundo rocoso y similar a la Tierra
Conocemos miles de sistemas solares, pero ninguno como este. Tras varios años de trabajo y observaciones con telescopios terrestres y espaciales, un equipo internacional de astrónomos describe hoy el sistema LHS 1903, una estrella enana roja en la que se han descubierto cuatro planetas cuya disposición desafía todos los modelos físicos vigentes....
“Este sistema no encaja con nada de lo que conocíamos hasta ahora; está desordenado”, reconoce a este diario el astrónomo Ignasi Ribas, coautor del hallazgo, que se publica este jueves en la revista Science.
Esta estrella enana roja, el tipo de astro más abundante en el universo conocido, aunque no visible a simple vista en el cielo nocturno, alberga un primer planeta rocoso como la Tierra. Luego hay dos planetas de tamaño intermedio que poseen envolturas gaseosas significativas, parecidos al planeta Neptuno, aunque algo más pequeños. Hasta ahí todo normal. Lo novedoso —lo único— es que más allá del tercer planeta gaseoso hay un cuarto mundo que vuelve a ser rocoso y similar a la Tierra.
Es algo nunca visto entre los más de 6.000 exoplanetas y casi 4.500 sistemas solares descubiertos hasta el momento. La teoría dice que los planetas se forman a partir de un gran disco de polvo y gas que rodea a las estrellas en sus fases de vida iniciales. Hasta ahora, el universo parecía seguir unas reglas muy concretas a la hora de formar sistemas planetarios que coincide con la organización de nuestro propio sistema solar. Los planetas más cercanos al astro suelen ser rocosos —Mercurio, Venus, Tierra y Marte—, debido sobre todo a que el calor del Sol impide la concentración de gases helados. Los planetas más lejanos también se formarían a partir de núcleos rocosos, pero por su lejanía pueden acumular muchos más gases hasta tener tamaños 10 veces superiores a la Tierra y 300 veces más masivos, como Júpiter.







