Seguro que te ha pasado más de una vez, por no decir que te pasa cada mañana: suena tu alarma, la apagas y, sin querer ni saber muy bien por qué, apenas has abierto los ojos y ya estás revisando las notificaciones de tu móvil. Ya sea leyendo los WhatsApps de tu grupo de amigos, correos electrónicos del trabajo o, sencillamente, viendo las noticias de la mañana. Cambiar el móvil por un despertador tradicional puede sonar antiguo, una absurdez o incluso parecer una pérdida de dinero, pero realmente tu salud mental te lo agradecerá. Con un despertador evitarás ese bombardeo de información que aparece en tu móvil cada mañana y que hace que tu cabeza empiece a funcionar a gran velocidad, haciendo que el inicio del día sea mucho más estresante para tu cerebro.

Si eliges bien tu despertador, no solo cumplirá con la función de alarma y te alejará del móvil en los primeros momentos de la mañana, sino que también puede imitar el amanecer para ayudar a que el inicio del día sea más natural y relajado. Este despertador con simulación de amanecer y atardecer es buena muestra de ello.

La principal diferencia entre este despertador y uno tradicional o los despertadores con altavoz es que, en lugar de despertarte con una alarma ruidosa que te saca de tus sueños bruscamente, comienza emitiendo una luz suave que, poco a poco, invade tu habitación imitando el amanecer. Puedes programar la luz para que vaya aumentando su brillo desde un 10% hasta un 100% en el tiempo que tú elijas, entre 10 y 60 minutos. Además, por la noche, hace justamente lo contrario: te ayuda a dormir disminuyendo la luz de forma gradual para facilitar que te relajes y vayas cogiendo el sueño. Esto te será de especial utilidad si te cuesta dormir.