El dispositivo tiene un diseño cercano al de los modelos para adultos, pero mantiene las funciones esenciales para garantizar que los menores realizan un uso seguro

Todavía recuerdo cómo, con 15 años, lloraba de frustración porque deseaba tener mi primer móvil. Algunos de mis compañeros de instituto ya tenían los suyos —los míticos Alcatel One Touch Easy o el Nokia 3110— y no dejé de insistir a mis padres hasta que lo conseguí.

Hoy, unos cuantos años después, soy yo la que teme el momento en el que mi hijo mayor, de casi 5 años, pida su primer teléfono. Aunque espero que todavía falten unos años para que esto suceda, la realidad es que en la actualidad cada vez más familias optan por una alternativa intermedia: un smartwatch que les mantengan conectados con sus amigos, pero en un entorno controlado. Y hasta que no he investigado un poco hacia dónde se dirige el mercado, realmente no sabía que eran tantos los padres que optan por esta opción: distintos análisis prevén un crecimiento en las ventas de hasta un 19,4% para 2034.

Durante los últimos 10 días he probado uno de estos smartwatches para niños, el SaveFamily SaveWatch Plus 2; un modelo pensado para usuarios a partir de 8 años que me ha sorprendido bastante a simple vista. Si bien es cierto que estoy acostumbrada a probar todo tipo de dispositivos, su configuración fue tan sencilla que no necesité consultar en ningún momento las instrucciones.