Muchas tiendas dentro de una tienda. Ese es el concepto que ha puesto en práctica Zara en su nueva flagship o tienda insignia de Manchester, ubicada en el centro comercial Trafford Centre, donde emplea a unas 270 personas —120 trabajadores a la vez en los momentos pico—. El nuevo local, que cuenta con un espacio de más de 4.000 metros cuadrados, supone una ampliación del 40% respecto a la tienda que había previamente y la inclusión de varios adelantos tecnológicos.
Entre los más destacados se encuentra una máquina fuera de la vista del cliente que es capaz de ordenar la ropa según el tipo, independientemente del orden en que se introduzcan en el artilugio, o una zona de pago en la que el comprador tan solo deberá depositar la ropa y el sistema ya sabrá de qué prenda se trata. El resultado, afirman representantes de la compañía a un reducido grupo de medios que han sido invitados a Manchester para verlo de primera mano, es que “los trabajadores tienen más tiempo para centrarse en el cliente”.
La inclusión de avances tecnológicos se suma a una mayor segmentación de los espacios, que hace que cada estancia de esta flagship tenga sus propias características bien diferenciadas. Por poner un ejemplo, solo Zara Woman tiene 19 subzonas o segmentos separados. Algunas partes, como la de perfumería, tiene su propia fachada y su decoración es totalmente diferente a la del resto del local.






