Carlos Alcaraz es el nuevo campeón del US Open, confirmando las expectativas que nos habíamos ido haciendo durante estas dos semanas de competición en las que demostró que es el jugador más en forma del momento. Esta victoria en cuatro sets sobre el italiano Jannik Sinner ha supuesto, a buen seguro, un hito importante para Carlos. Un desenlace en la dirección contraria le hubiera otorgado a aquel un globo de moral y hubiera dibujado un panorama distinto para nuestro jugador.
Además de anotarse su sexto torneo del Gran Slam, Carlos impidió que su gran rival le igualara a cinco en este tipo de eventos y que, casi absolutamente, lo haya desbancado en la carrera para acabar el año como número uno, puesto que le acaba de robar después de que el transalpino haya estado 65 semanas instalado en él. Tal vez este domingo no viéramos la mejor versión de Jannik, pero me atrevo a decir que aunque la hubiera dado, dudo que hubiera podido hacer frente a Carlos tal como jugó.
El primer set del murciano es de los mejores, si no el mejor, que yo le he visto jugar a Alcaraz. Rozó la perfección, jugó a una altísima velocidad, cometió muy pocos errores y, además, supo variar el ritmo de sus golpes cuando la situación lo requería.
















