La producción total de vino y mosto de esta vendimia no llegará a los 38 millones de hectolitros a consecuencia de las olas de calor registradas en los últimos meses, según los datos manejados por las Cooperativas Agroalimentarias. Son proyecciones realizadas apenas iniciada la recolección en algunas zonas para las variedades más tempranas, y a escasas semanas de que se generalice la misma en todo el territorio. Ello supone una ligera recuperación de la producción frente a los 36,8 y los 32,2 millones de hectolitros de los dos años precedentes, provocada también por la sequía, y a los fuertes calores, pero lejos de la media de los 43 millones de hectolitros de la última década. A los efectos del calor se suma el impacto negativo sobre los viñedos de enfermedades como el mildiu, además de tormentas, pedriscos o los daños en aumento provocados por la fauna salvaje, especialmente el jabalí. La existencia de lluvias semanas antes de la vendimia supondrían un incremento de la producción.

En esa evolución de la oferta a la baja, al margen de las medidas adoptadas en el pasado sobre limitación de rendimientos en viñedo o en bodega, ha jugado un papel clave la reducción de las superficies de cultivo en las últimas décadas, arranques con o sin ayudas, para pasar desde más de 1,3 millones de hectáreas a menos de 900.000.