El artista español Gustavo Torner, el polifacético maestro de la abstracción, murió este sábado en su domicilio de Cuenca a los 100 años de edad, según han confirmado fuentes próximas al pintor. Creador, junto al artista Fernando Zóbel, del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, Torner era uno de los artistas españoles más representativos de la segunda mitad del siglo XX.

Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas, en museos, instituciones y organismos o al aire libre en lugares tan emblemáticos como la Biblioteca del Congreso de Washington, la Tate Gallery de Londres o en la llamada Plaza de los Cubos de Madrid. Nacido en 1925, el artista era miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Medalla de Oro a las Bellas Artes.

El artista celebró hace dos meses su centenario en su casa de Cuenca rodeado de su familia y amigos más cercanos, mientras fundaciones, museos, galerías y hasta la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando homenajearon al pintor, escultor, grabador, diseñador, museógrafo y asesor artístico.

Nació en Cuenca, el 13 de julio de 1925, y estudió Ingeniería técnica forestal en Madrid, cuando sus profesores descubrieron su habilidad para el dibujo, lo que le llevó a realizar láminas botánicas para la publicación Flora Forestal Española. Tras finalizar su carrera en 1947, Torner fue destinado a Teruel, aunque continuó pintando y exponiendo hasta que, en 1962, la Tate Gallery de Londres adquirió una de sus obras y expone en la VI Bienal de Venecia, donde conoció al pintor Fernando Zóbel. Ambos hablan de fundar el futuro Museo de Arte Abstracto Español, que se inauguró en 1966 en las Casas Colgadas de Cuenca y que reunió en torno a sí a un grupo de artistas como Gerardo Rueda, Antonio Lorenzo, Rafael Canogar, Manuel Millares o Martín Chirino, integrantes de lo que se conoció como “El Grupo de Cuenca”, aunque el propio Torner aseguraba que “lo de grupo lo han dicho los demás, nosotros éramos un grupo de amigos sin más”.