El artista alemán, uno de los grandes autores plásticos del último siglo, siguió pintando hasta sus últimos días

El pintor alemán Georg Baselitz sustentó su arte y su vida en una premisa: “Lo correcto, para mí es lo insensato”. Por eso, el gran artista plástico, fallecido este jueves a los 88 años, según la prensa alemana que cita a su estudio, se dedicó a pintar hasta el último momento. No paraba ni de día ni de noche. Podía haberse dedicado a los formatos pequeños al final de ...

su carrera en lugar de a sus obras monumentales de más de tres metros. Podía, simplemente, haberse jubilado, porque la maquinaria de las retrospectivas en los grandes museos y los sesudos estudios de su obra estaba tan bien engrasada que su legado caminaba solo. Pero siguió hasta el final con el pincel en la mano, poniendo del revés a sus personajes, como hacía casi en un acto de insumisión desde los años sesenta.

Nacido con el nombre de Hans-Georg Kern en 1938 en Deutschbaselitz, Sajonia, tomó prestado Baselitz de su pueblo. Su padre era un maestro de escuela. Miembro del partido nazi, fue degradado tras la caída del Tercer Reich y se le prohibió ejercer su profesión; su madre lo reemplazó en la escuela del pueblo. Él tenía siete años al terminar la guerra. Fue un niño que creció bajo el nazismo y se educó en el comunismo.