Algunos estudios dicen que, en 2026, el 90% del contenido de internet será generado por inteligencia artificial: máquinas creando contenidos para máquinas que engordan audiencias que responden a misteriosos algoritmos. Y el internauta accederá a esos contenidos pensando que responden a alguna verdad más allá de la voracidad de un negocio. ¿Hay algo que podamos hacer? Un posible camino es el retorno al humanismo, que contempla a la persona como lo que es: el fruto prodigioso de la casualidad. Nos hemos empequeñecido bajo la lupa de lo conveniente, de lo útil, de lo rentable... La tecnología no nos hace superhumanos; solo humanos más eficientes. En nada contribuye a hacernos más buenos, compasivos o solidarios, características que definen lo que somos, más que la razón o la productividad. Está en nuestra mano que esas virtudes impregnen también el uso de cada nuevo avance tecnológico.

David Martínez Pradales. Alcorcón (Madrid)

La gran promesa milenial se ha vuelto inalcanzable a golpe de sucesivas crisis. La mayoría de nuestros progenitores, con estudios básicos o algunos incluso sin finalizar, mandaron a sus hijos a la Universidad con la esperanza de darles una vida digna. Ahora son ellos los que con sus pensiones nos ayudan a pagar las facturas y A llegar a fin de mes. La vida nos asfixia, y si no salimos a gritar a las calles es porque nos sostiene el paraguas de la familia. Siempre tendremos un lugar donde volver, aunque no sea nuestro lugar. Al fin y al cabo, los Reyes Magos siempre han sido los padres.