Basada en las memorias del comandante de la policía francesa Mohamed Bida, 13 días, 13 noches es un intenso y eficaz thriller sobre la caída de Kabul, hace ahora cuatro años, desde el punto de vista de un veterano hombre de acción. El 15 de agosto de 2021 y tras el anuncio de la desastrosa retirada de la OTAN de Afganistán ordenada por el expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, el país, y, sobre todo, las mujeres afganas, quedaron a los pies de los caballos de las fuerzas talibanas, cuyas guerrillas avanzaron hasta Kabul para imponer a la población civil su radical lectura de la ley islámica. Tras atizar la guerra en octubre de 2001, Estados Unidos abandonaba así, en dos semanas y por la puerta de atrás, a un país sumido en el caos, la pobreza y el terror ante la revancha talibán.
En ese cuadro histórico reciente se sitúa la peripecia dirigida por Martin Bourboulon (responsable de la nueva saga de Los tres mosqueteros, D’Artagnan y Milady) sobre un héroe a la vieja usanza —rudo, determinado y solidario; en su presentación lo vemos literalmente liarse a martillazos contra el mobiliario de la embajada francesa en Kabul— ante su última misión: intentar salvar a los centenares de personas que pidieron asilo a Francia en esos terribles días de agosto. Bourboulon se vale de un guion estructurado alrededor de su protagonista y de una serie de secundarios (una traductora y una periodista, los hombres a su mando, los refugiados políticos…) destinados a arropar su gesta.






