La capital de Estados Unidos ha presentado una demanda contra el Gobierno del país por el despliegue de la Guardia Nacional en sus calles ordenado el mes pasado por el presidente Donald Trump. Desde el día 11 de agosto, miles de soldados de la Guardia local y de otros siete Estados patrullan los principales monumentos y el sistema de metro, entre otros puntos de Washington, para atajar lo que el mandatario considera una ola de delincuencia tal que hacía necesaria una declaración de emergencia. Las cifras oficiales, en cambio, indican lo contrario.
“Ninguna ciudad estadounidense tendría que ver a soldados estadounidenses patrullando sus calles, especialmente soldados de fuera del Estado, que no rinden cuentas a los residentes locales ni están formados en las medidas locales de mantenimiento del orden”, ha declarado en un comunicado el fiscal general de Washington, Brian Schwalb. “Hemos presentado esta demanda para poner fin a este exceso ilegal federal”.
La demanda llega dos días después de que un juez federal en San Francisco declarara ilegal un despliegue similar de tropas de la Guardia Nacional ordenado por Trump en junio pasado en Los Ángeles, también con el argumento de proteger la seguridad ciudadana. También entre crecientes amenazas del inquilino de la Casa Blanca de repetir la operación en otras ciudades de mayoría demócrata, entre ellas Chicago, Baltimore o, desde esta semana, en Nueva Orleans. Todas ellas, al igual que Washington y Los Ángeles, están gobernadas por alcaldes demócratas y afroamericanos.













