Un anuncio cualquiera. Una camisa más en la tienda en línea interminable de Shein... hasta que alguien identificó al modelo: Luigi Mangione. La imagen se ha vuelto viral en cuestión de horas. El rostro del informático estadounidense acusado del asesinato del consejero delegado de UnitedHealthcare, Brian Thompson, convertido en maniquí digital para vender moda rápida, ha sido objeto de comentarios negativos y un intenso debate sobre ética, tecnología y campañas de mercadotecnia.
El gigante chino de la moda rápida recurrió a la inteligencia artificial (IA) para ilustrar con la mediática imagen de Mangione una prenda de poliéster, decisión que ha provocado críticas sobre los límites del uso de IA en marketing. La compañía, con sede en Singapur, confirmó al sitio web TMZ que la fotografía fue “eliminada de inmediato al ser descubierta” y su aparición ha sido atribuida a un proveedor externo.
Este episodio ocurre en un contexto en el que la inteligencia artificial generativa ha dejado de ser un experimento para convertirse en una herramienta constante en la moda y la publicidad. Balenciaga fue de las primeras marcas asociadas a la creación de contenido digital con sus modelos generados por IA. La imagen viral del Papa con una chamarra blanca se convirtió en un ejemplo de cómo la tecnología puede transformar el negocio de la moda.






