El cuidado de las personas dependientes es algo delicado, tan personal como la historia de cada uno de ellos. Hacer juicios de valor puede resultar tan rápido como maniqueo, algo que es más obvio aun cuando se trata de personas públicas, como es el caso de Bruce Willis. El actor sufre una afasia y una demencia frontotemporal desde hace tres años, por las que ha finalizado su carrera y ha perdido muchas capacidades, entre ellas, el habla. Hace unos días, su esposa y principal cuidadora, la exmodelo Emma Heming, contó en una entrevista novedades sobre su salud y su vida en general, entre otras, que habían tomado la decisión de recolocar a su esposo en otra vivienda, separada de la principal donde viven ella y sus dos hijas. Desde entonces, ha recibido una lluvia incesante de críticas.
Heming hizo esas declaraciones el pasado martes 26 de agosto, durante una entrevista con la periodista Diane Sawyer. Entonces, explicando cómo estaba Willis, relató que habían decidido instalar al actor, enfermo desde hace más de tres años, en una casa de una sola planta. Los comentarios contra ella fueron múltiples, tanto que se vio obligada, unos días después, a responder en su perfil de Instagram. En esa red colgó un vídeo en el que reconocía “lo fácil que es juzgar a los cuidadores” y en el que repasaba un capítulo de su libro, una guía para cuidadores que lanzó hace unos meses, en el que explica que mucha gente tiene una opinión, pero que no todos parten de la experiencia para darla. Además, ahora ha concedido una larga entrevista a la revista People explicando más en profundidad sus motivos.














