Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) y la Universidad de Vigo (UVigo) acaba de publicar en Nature los resultados de un estudio en el que han descubierto por qué los puentes de celosía de acero no se derrumban cuando se ven afectados por un evento catastrófico, ya sea un impacto o un terremoto, porque guardan una similitud con el comportamiento de las telarañas que se encuentran en la naturaleza. Los académicos han investigado por qué algunos, como el de Minneapolis en 2007, colapsaron y otros, como el viaducto sobre la A-3 en Contreras en 2013, se mantuvieron en pie.
“Demostramos que, al igual que las telarañas son capaces de adaptarse y seguir atrapando presas después de sufrir daños, los puentes de celosía de acero dañados aún pueden ser capaces de resistir cargas incluso mayores a las que soportan en condiciones normales de uso y no derrumbarse”, destaca José M. Adam, investigador del Instituto ICITECH de la Universitat Politècnica de València, y Coordinador del proyecto Pont3, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, donde se integra el trabajo llevado a cabo.
Los puentes son elementos críticos de las redes de transporte, y su colapso o derrumbe puede tener consecuencias muy graves, incluyendo víctimas mortales y pérdidas económicas que pueden alcanzar millones de euros por cada día de cierre. Los de celosía metálica tienen tradición en el ámbito del ferrocarril pero actualmente se emplean tanto en el medio ferroviario, en carretera y también en pasarelas peatonales, aunque se comenzaron a construir entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.






